Noches de verano
Jugabamos todo el día, volvíamos sucios y cansados pero felices; digo “volvíamos ” porque la jornada era un incesante ir y venir de una punta a la otra del pueblo buscando amigos.
De ahí derecho al baño. Era la década del 70 y los pantalones blancos “pata de elefante” y la camisola de bambula turquesa se imponían; y así, de punta en blanco, limpitos y peinados debíamos permanecer hasta la hora de la cena. Era el momento más aburrido de las vacaciones, salvo cuando nos dejaban ir a tomar un helado y dar la vuelta al perro en la plaza. En la radio sonaba “Eva María” interpretado por Fórmula V, desafío a los memoriosos a nombrar otra canción del mismo conjunto.
La consigan era volver antes que se hiciera de noche, cosa que casi nunca podíamos cumplir a pesar de saber que no seríamos muy bien recibidos por desobedecer una orden. Caminabamos las pocas pero largas cuadras que separaban la plaza de la casa de mis abuelos, saludando siempre a quien se cruzara por nuestro camino. Este era otro detalle que me llamaba la atención: había que saludar a todo el mundo, aunque no lo conocieras.
Otra vez nos tocaba volver, ahora para cenar. Mientras mi abuela y sus colaboradoras (madres o tías) preparaban la cena, los hombres tomaban “la Gancia” y jugaban a la taba, una actividad que para nosotros parecía de otro planeta más que de otro tiempo. En uno de los costados de la casa, por dónde también se entraban los autos, se reunían a jugar y mientras revoleaban la taba no paraban de hacer chistes y reirse.
La comida de esa noche era Empanadas de carne.
Ingredientes:
*Carne picada (las cantidades pueden variar de acuerdo al número de comensales, pero la fórmula correcta es la misma cantidad de carne que de cebolla). Morrón, huevos duros, aceitunas, pasas de uvas que la mayoría de los niños dejábamos a un costado. Condimentos: sal (obvio), pimienta, ají molido, pimentón dulce y un poquitito de comino, cuyo perfume recordaba olores no tan agradables.
Calentar una cacerola con aceite en el que se ponen la cebolla y el morrón picados,condimentar con sal y una vez que la cebolla empieza a transparentarse, agregar la carne. Revolver mezclando los ingredientes y tapar la olla para que comiencen a largar sus jugos.
Receta de Huevos Duros:
A parte hervir huevos. Acá me detengo porque, según mi abuela, el tiempo de cocción de los huevos equivalía a la cantidad de padres nuestros que iba rezando a medida que se cocinaban. Las mujeres de antes, como las actuales, podían hacer más de una cosa a la vez; ahora hablamos por teléfono o miramos la novela, antes rezaban!!. Una vez transcurrido ese tiempo, debo aclarar que no me acuerdo cuántos padres nuestros eran, pelar y picar los huevos. Reservarlos
Como mi abuela usaba ollas de aluminio, la comida no se “pegaba”, pero igual siempre revolvía y una vez que la carne estaba cocida agregaba en resto de los condimentos. El pimentón dulce lo disolvía en un pocillo con agua hirviendo.
Por último poner las aceitunas picadas, los huevos y las pasas.
Para las tapas:
*1 Kg de Harina
*2 huevos
*1/4 de grasa fundida
*Sal, agua
El procedimiento es el mismo que para cualquier otra receta de masa, mezclar la harina con la sal, incorporar los ingredientes líquidos, en este caso primero los huevos, luego la grasa y por último el agua. Formar un bollo amasando para integrar y dejar descansar unos minutos sobre la mesada tapado con un repasador.
Estirar con un palote hasta obtener una capa delgada y cortar círculos.
Ahora sí! llamar a toda la familia y rellenar. El repulgue que se hace para cerrar las tapas, identificará a cada colaborador.
Cocinar en grasa bien caliente hasta que estén doraditas.
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